{"id":6636,"date":"2024-01-19T13:23:17","date_gmt":"2024-01-19T13:23:17","guid":{"rendered":"https:\/\/polpress.es\/?p=6636"},"modified":"2024-01-19T13:23:17","modified_gmt":"2024-01-19T13:23:17","slug":"un-periodismo-sin-mujeres-en-afganistan-detener-el-trabajo-de-las-reporteras-es-una-forma-mas-de-violencia-contra-nosotras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/polpress.es\/?p=6636","title":{"rendered":"Un periodismo sin mujeres en Afganist\u00e1n: \u201cDetener el trabajo de las reporteras es una forma m\u00e1s de violencia contra nosotras\u201d"},"content":{"rendered":"<p><strong>Tras el retorno de los talibanes al poder en 2021, la presencia femenina en los medios de comunicaci\u00f3n ha desaparecido pr\u00e1cticamente. Trabajar desde el exilio, en casa o en secreto son las opciones de quienes no quieren abandonar el oficio<\/strong><\/p>\n<p>Las amenazas han perseguido a Baran (nombre ficticio) en los seis a\u00f1os que lleva trabajando en los medios de comunicaci\u00f3n. Pero desde que los talibanes se hicieron de nuevo con el poder, en 2021, su trabajo se ha tornado pr\u00e1cticamente imposible. Esta joven de 24 a\u00f1os es un ejemplo del destino que sufren la mayor\u00eda de las periodistas de Afganist\u00e1n, que han tenido que dejar de trabajar, escribir de forma clandestina o directamente abandonar el pa\u00eds, muchas de ellas debido a las graves amenazas sufridas.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-full wp-image-6637\" src=\"https:\/\/polpress.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MUJERES-AF.jpg\" alt=\"MUJERES\" width=\"980\" height=\"551\" srcset=\"https:\/\/polpress.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MUJERES-AF.jpg 980w, https:\/\/polpress.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MUJERES-AF-300x169.jpg 300w, https:\/\/polpress.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MUJERES-AF-768x432.jpg 768w, https:\/\/polpress.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MUJERES-AF-150x84.jpg 150w, https:\/\/polpress.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MUJERES-AF-450x253.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 980px) 100vw, 980px\" \/><\/p>\n<p>\u201cEs insoportable\u201d, resume Baran desde el oeste del pa\u00eds, denunciando que hay una \u201cdiscriminaci\u00f3n de g\u00e9nero\u201d y una \u201cmisoginia\u201d generalizadas por parte de las autoridades de facto, que solo quieren tratar con hombres. \u201cComo somos mujeres y no tenemos una carta de acreditaci\u00f3n de la oficina del gobernador, los funcionarios no quieren reunirse con nosotras, darnos entrevistas o responder a nuestras llamadas\u201d, detalla.<\/p>\n<p>Tras volver al poder, los fundamentalistas comenzaron a tomar medidas en\u00e9rgicas contra la presencia de las mujeres en los medios de comunicaci\u00f3n, as\u00ed como en la mayor\u00eda de los sectores profesionales, exceptuando la salud y la educaci\u00f3n, donde, por necesidad, hay una mayor aceptaci\u00f3n de las profesionales del sexo femenino. En general, las restricciones severas han hecho que las mujeres afganas desaparezcan de la mayor\u00eda de puestos de trabajo. Oficialmente, los talibanes aluden a la necesidad de un \u201cambiente adecuado\u201d para que puedan seguir ejerciendo.<\/p>\n<p>Baran, licenciada de la Universidad de Kabul ha trabajado para medios locales y extranjeros y se ha desplazado dentro del pa\u00eds para realizar coberturas, pero las restricciones impuestas por los talibanes a los movimientos de las mujeres tambi\u00e9n le impiden seguir viajando. Los fundamentalistas obligan a las afganas a estar acompa\u00f1adas por un hombre de su familia para este tipo de desplazamientos. \u201cNecesito hacer entrevistas y reportajes de v\u00eddeo. Para ello, debo ir al lugar, hablar con la gente, pero no puedo ir libremente a los distritos de la ciudad y menos a zonas remotas\u201d, lamenta.<\/p>\n<p>Baran cuenta que su marido fue incluso detenido e interrogado sobre su trabajo por los talibanes, que le obligaron a firmar una especie de carta de compromiso. \u201cLe dijeron que las cr\u00edticas que yo hab\u00eda hecho no eran aceptables y le hicieron prometer que no har\u00eda m\u00e1s denuncias contra el gobierno talib\u00e1n\u201d, detalla.<\/p>\n<p>Varias mujeres periodistas del oeste de Afganist\u00e1n explican que funcionarios del Ministerio para la Propagaci\u00f3n de la Virtud y la Prevenci\u00f3n del Vicio visitan las oficinas de los medios de comunicaci\u00f3n al menos una vez al mes para comprobar que las mujeres visten de acuerdo con sus normas y que hombres y mujeres est\u00e1n separados.<\/p>\n<p><strong>Miedo a ser detenidas<\/strong><\/p>\n<p>En noviembre de 2021, los fundamentalistas publicaron un edicto de ocho art\u00edculos en el que se prohib\u00eda a las mujeres actuar en obras de teatro y series de televisi\u00f3n. Tambi\u00e9n se orden\u00f3 a los jefes de los medios de comunicaci\u00f3n afganos que no emitieran ning\u00fan contenido que pudiera oponerse a la sharia o ley isl\u00e1mica, incluyendo programas de televisi\u00f3n y de m\u00fasica extranjeros, y se estableci\u00f3 que las presentadoras de informativos deb\u00edan cubrirse integralmente.<\/p>\n<p>\u201cEn los dos \u00faltimos a\u00f1os, las reporteras que han asumido las dificultades y han continuado con su trabajo temen ser detenidas por publicar noticias contrarias a la ideolog\u00eda de los talibanes\u201d, afirma Samira (nombre ficticio), que lleva cuatro a\u00f1os trabajando como reportera. La joven acude a su oficina con un largo hiyab que cubre su cabeza y su cuerpo hasta los tobillos, porque sabe que los funcionarios talibanes pueden aparecer en cualquier momento para ver c\u00f3mo van vestidas las mujeres. Muchas de sus colegas han optado por trabajar desde sus casas.<\/p>\n<p>Por ejemplo, Nasima (nombre ficticio), de 22 a\u00f1os, que es directora de un programa de radio en el oeste del pa\u00eds que graba desde su hogar y lo env\u00eda a la emisora. No se le permite tener invitados o entrevistados del sexo masculino y tampoco puede participar en conferencias, actos oficiales o ruedas de prensa de organismos p\u00fablicos.<\/p>\n<p>\u201cLas reporteras que trabajan con medios extranjeros temen ser detenidas y encarceladas. Algunas ni siquiera obtienen el carn\u00e9 de periodista del Gobierno, lo que las obliga a trabajar en secreto y, por tanto, a no realizar trabajo en el terreno\u201d, apunta Muzhda (nombre ficticio). Esta reportera ha intentado cubrir reuniones oficiales a las que s\u00ed est\u00e1n invitados sus colegas masculinos, pero dice que la paran en la puerta de entrada y no la dejan entrar. Tambi\u00e9n considera que todas estas restricciones se traducen tambi\u00e9n en una mayor discriminaci\u00f3n por parte de los empleadores. \u201cLos responsables de los medios de comunicaci\u00f3n se aprovechan de la situaci\u00f3n actual y contratan a reporteros varones. Y si contratan a mujeres, lo hacen con un salario mucho m\u00e1s bajo que el de los hombres\u201d, explica.<\/p>\n<p>La ONU cree que las afganas podr\u00edan ser v\u00edctimas de un \u201capartheid de g\u00e9nero\u201d, un duro t\u00e9rmino que define el acoso sin tregua y la progresiva reducci\u00f3n de los derechos m\u00e1s elementales por el simple hecho de ser mujer. En este momento, ninguna ni\u00f1a de m\u00e1s de 12 a\u00f1os puede ir a la escuela o la universidad en Afganist\u00e1n. La ONU subraya que es \u201cel \u00fanico pa\u00eds en el mundo\u201d donde esto ocurre. Primero, los talibanes cerraron a las mujeres las puertas de los institutos de secundaria y, en diciembre de 2022, les prohibieron el acceso a la universidad.<\/p>\n<p>Afganist\u00e1n ocupa el \u00faltimo lugar (177\u00ba) en el \u00faltimo \u00cdndice Global de Paz y Seguridad de las Mujeres, elaborado por el Instituto de Georgetown para las Mujeres, Paz y Seguridad y el Instituto de Investigaci\u00f3n de la Paz de Oslo (PRIO, por sus siglas en ingl\u00e9s) y publicado en octubre de 2023.<\/p>\n<p><strong>Silenciar las voces femeninas<\/strong><\/p>\n<p>Sohaila Erfani, profesora de Periodismo y Comunicaci\u00f3n en la Universidad de Herat (oeste), recuerda que esta regi\u00f3n fue pionera en la formaci\u00f3n de reporteros y recibi\u00f3 a estudiantes de todo el pa\u00eds. La Facultad de Periodismo de Herat abri\u00f3 sus puertas en 2011 con dos departamentos (Periodismo y Comunicaci\u00f3n P\u00fablica) y, seg\u00fan esta docente, el inter\u00e9s de las afganas por trabajar en los medios de comunicaci\u00f3n fue en aumento hasta representar la mitad de los estudiantes justo antes del retorno de los talibanes al poder. Los derechos de la mujer afgana ya retrocedieron de forma alarmante entre 1996 y 2001 durante el primer r\u00e9gimen talib\u00e1n.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-6638 aligncenter\" src=\"https:\/\/polpress.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MUJERES.jpg\" alt=\"MUJERES\" width=\"847\" height=\"636\" srcset=\"https:\/\/polpress.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MUJERES.jpg 847w, https:\/\/polpress.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MUJERES-300x225.jpg 300w, https:\/\/polpress.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MUJERES-768x577.jpg 768w, https:\/\/polpress.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MUJERES-150x113.jpg 150w, https:\/\/polpress.es\/wp-content\/uploads\/2024\/01\/MUJERES-450x338.jpg 450w\" sizes=\"(max-width: 847px) 100vw, 847px\" \/><\/p>\n<p>Pero desde 2001, las mujeres hab\u00edan reconquistado su lugar en la sociedad en pr\u00e1cticamente todo el pa\u00eds, salvo en \u00e1reas rurales m\u00e1s tradicionales. La situaci\u00f3n actual consterna a Erfani. \u201cUna periodista puede comunicarse mejor con otras mujeres, transmitir mejor sus sentimientos, su dolor, escribir desde su punto de vista. Pero al imponer todas estas restricciones, se han silenciado las voces de todas las mujeres\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Rukhshana Media, antes de la toma del poder por los talibanes hab\u00eda al menos 100 mujeres que trabajaban en los medios de comunicaci\u00f3n en la provincia de Herat. Actualmente, es imposible saber a ciencia cierta cu\u00e1ntas siguen trabajando.<\/p>\n<p>Atifa Ghafoori, antigua responsable del departamento de la mujer del Comit\u00e9 para la Protecci\u00f3n de los Periodistas en esta regi\u00f3n oeste de Afganist\u00e1n, afirma que el importante descenso de la actividad de las mujeres en la informaci\u00f3n y en los medios de comunicaci\u00f3n indica una crisis fundamental en este campo. \u201cUna periodista ha sentido los problemas de las mujeres en carne y hueso. En los \u00faltimos 20 a\u00f1os, las periodistas afganas han luchado contra la violencia y la discriminaci\u00f3n y detener el trabajo de las reporteras es una forma m\u00e1s de violencia contra nosotras\u201d, estima.<\/p>\n<p>Parwana (nombre ficticio), de 25 a\u00f1os, que fue presentadora y reportera en una de las emisoras de radio locales de la provincia de Farah, tambi\u00e9n en el oeste del pa\u00eds, dej\u00f3 de trabajar cuando los talibanes llegaron al poder. \u201cFarah es una regi\u00f3n con valores muy tradicionales. Antes de la ca\u00edda de Afganist\u00e1n en manos de los talibanes, ya hab\u00eda amenazas contra las mujeres periodistas, pero ahora, simplemente, no se nos permite hacer nuestro trabajo, lo cual ha provocado problemas mentales en muchas mujeres\u201d, explica la joven, que, al ver las puertas del mercado laboral cerradas, ha comenzado a estudiar obstetricia. \u201cMe esforc\u00e9 mucho para ser periodista, pero mis objetivos y mis sue\u00f1os se han esfumado\u201d, concluye Parwana.<\/p>\n<p>EL PAIS<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras el retorno de los talibanes al poder en 2021, la presencia femenina en los medios de comunicaci\u00f3n ha desaparecido pr\u00e1cticamente. 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