Con el inicio de los Juegos Olímpicos de París 2024, los atletas afganos participaron en las competiciones de ciclismo junto a sus rivales.

Yulduz Hashemi en la categoría femenina y Amir Ansari en la competencia masculina fueron los primeros atletas del equipo de Afganistán en enfrentarse a sus adversarios.
En la categoría femenina, Yulduz Hashemi se ubicó en el puesto 26 en la prueba contrarreloj individual olímpica, superando a 9 deportistas para llegar a la línea de meta.
Esta deportista recorrió la distancia de 32.4 kilómetros en un tiempo de 44 minutos, 29 segundos y 13 centésimas, logrando el puesto 26 entre 35 participantes.
En la categoría femenina, la ciclista Grace Brown de Australia ganó el primer lugar, mientras que las deportistas de Gran Bretaña y Estados Unidos se ubicaron en el segundo y tercer lugar respectivamente.
Según los resultados obtenidos, la primera clasificada llegó a la meta 4 minutos, 50 segundos y 89 centésimas antes que Yulduz Hashemi.
En la categoría masculina, Amir Ansari, ciclista afgano del equipo de deportistas refugiados, compitió con sus rivales.
En la prueba contrarreloj individual masculina, Ansari recorrió los 32.4 kilómetros en 40 minutos, 26 segundos y 14 centésimas.
Ansari logró superar a los deportistas de Noruega y Australia, ubicándose en el puesto 30 de un total de 34 participantes.

En la prueba contrarreloj individual masculina, Remco Evenepoel de Bélgica ganó el primer lugar, seguido por Filippo Ganna de Italia y Wout van Aert, otro ciclista belga, quienes se ubicaron en el segundo y tercer lugar respectivamente.
Algunos usuarios de las redes sociales cambiaron sus fotos de perfil por una imagen de Yulduz Hashemi y la llamaron heroína.
Estos usuarios dicen que no importa en qué lugar del cuadro se haya ubicado la señora Hashemi, sino que su presencia y valentía en los Juegos Olímpicos brindan fuerza a las mujeres de Afganistán para luchar y liberarse de las estrictas leyes de los talibanes.
Los talibanes se oponen fuertemente a que las mujeres practiquen deporte y, al tomar el poder en Afganistán, cerraron todos los clubes y disciplinas deportivas femeninas.
Los talibanes afirman que practicar deportes no es apropiado para las mujeres y que deben dedicarse a actividades que consideran adecuadas para ellas, como trabajar en el hogar y cuidar a sus maridos e hijos.

