Se ha informado que el líder talibán, Mawlawi Hibatullah Akhundzada, convocó al gabinete de su régimen a Kandahar, en el sur de Afganistán, para abordar algunos temas.

Según informes, en el primer día de la reunión, Hibatullah exigió la suspensión de todas las actividades de las organizaciones extranjeras en Afganistán, acusándolas de “espionaje”.
Desde la llegada al poder de los talibanes en agosto de 2021, decenas de instituciones extranjeras detuvieron sus operaciones en Afganistán y abandonaron el país. Esta situación redujo drásticamente la economía afgana, dejando a miles de personas, anteriormente empleadas por estas instituciones, sin trabajo.
Las pocas organizaciones que permanecen en el país, incluidas las de ayuda humanitaria vinculadas a la ONU, están bajo un estricto control por parte de los talibanes.
Divisiones internas entre los talibanes
El portavoz talibán confirmó la reunión entre el líder del régimen y los miembros de su gabinete, pero no proporcionó detalles adicionales.
Se informó que algunos líderes talibanes, incluidos Mullah Abdul Ghani Baradar, viceprimer ministro para asuntos económicos, se opusieron a la salida de las instituciones extranjeras. Estas diferencias llevaron a posponer la discusión para los próximos días. Fuentes cercanas señalaron que el líder talibán busca convencer a los miembros del gabinete de respaldar la suspensión de las actividades de las instituciones extranjeras.
Los opositores al cierre argumentan que el servicio de inteligencia talibán debería supervisar a estas organizaciones y decidir el destino de aquellas que incumplan las normas. Según los informes, durante la reunión en Kandahar no se mencionó específicamente a ninguna organización acusada de “espionaje”, y las discusiones fueron generales.
Restricciones educativas y mayor división
La reciente prohibición impuesta por el líder talibán que impide a las mujeres estudiar medicina en instituciones de educación superior y técnica ha exacerbado las tensiones internas.
La decisión generó un amplio rechazo en redes sociales, y numerosos países y organizaciones de derechos humanos la calificaron como una violación a los derechos fundamentales. También se teme que esta medida lleve al colapso del sistema sanitario afgano, agravando la crisis de salud pública y aumentando las tasas de mortalidad materna e infantil en el país.
Por orden del líder talibán, se prohíbe a las niñas estudiar en institutos médicos

