Diplomáticos talibanes y nicaragüenses se reunieron para discutir la apertura de sus embajadas. Según un informe transmitido por la televisión estatal de Afganistán, controlada por los talibanes, el encuentro tuvo lugar en Teherán, donde ambas partes acordaron esforzarse por abrir sus embajadas en Kabul y Managua.

Anteriormente, Afganistán no tenía relaciones diplomáticas con Nicaragua. Hace aproximadamente seis meses, Managua designó a su embajador en China como embajador no residente en Afganistán, un paso considerado como el primer movimiento “serio” en la historia de ambos países hacia el establecimiento de relaciones diplomáticas formales.
Nicaragua es uno de los pocos países de América Central que ha designado un embajador no residente en Afganistán. El régimen talibán ha acogido con satisfacción esta decisión de Nicaragua.
Según la televisión estatal del régimen talibán, Fazal Mohammad Haqqani, embajador talibán en Teherán, sostuvo conversaciones con Ramón Moncada Colindres, embajador nicaragüense residente en Irán, sobre el fortalecimiento de relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en Kabul y Managua.
Según el informe, ambas partes acordaron establecer un comité de trabajo conjunto para dar seguimiento al desarrollo de relaciones políticas y económicas, y para fomentar los vínculos entre los talibanes y Nicaragua.
Expertos opinan que el régimen talibán, en su aislamiento, ha recurrido a Nicaragua, un país de América Central con el que Afganistán tiene una gran distancia geográfica y cuyos lazos políticos y económicos no parecen ser económicamente viables para ninguna de las dos naciones.
¿Ayudará un embajador no residente de Nicaragua a aliviar el aislamiento político de los talibanes?

