La naturaleza de la relación actual de los talibanes con Pakistán es un tema candente, y los enfrentamientos ocasionales entre ambas partes, junto con las declaraciones incendiarias de los líderes de ambos lados, han captado la atención de los medios.

La cuestión de realizar un Gran Pastunistán, que es uno de los sueños de los talibanes, es una de las razones principales del conflicto actual. Si este plan llega a implementarse con éxito, Pakistán se dividiría en varias partes, y después de los pastunes, los baluchis también reclamarían su separación.
En los últimos años, con la amenaza de quiebra del gobierno de Pakistán, el país ha sido incapaz de responder a las demandas de gran parte de su población. La crisis económica en Pakistán también ha causado divisiones dentro de su ejército, y a diferencia de años anteriores, cuando las fuerzas armadas eran el único y decisivo poder dominante, ahora cada facción política cuenta con el apoyo de una parte del ejército.
Por otro lado, China ha intentado salvar a Pakistán de la bancarrota económica a través de grandes inversiones, con el fin de preservar la geopolítica de la región y ampliar sus propios intereses. Sin embargo, el aumento del poder e influencia de China en la región no es favorable para Estados Unidos, por lo que era natural que buscara una forma de prevenir el dominio económico chino en su “patio trasero”.
Asustar a China para que reduzca sus inversiones en Pakistán solo podría lograrse incrementando la inestabilidad en el territorio paquistaní. Así, en un juego de múltiples dimensiones, Estados Unidos ha convertido a los talibanes en una amenaza para todos los países de la región, incluido Pakistán.
A través del fortalecimiento de los talibanes, además de poner fin al monopolio de Pakistán en la región, Estados Unidos ha utilizado a los talibanes como un agente desestabilizador para gestionar lo que percibe como las ambiciones indeseadas de Pakistán.

En estas circunstancias, Pakistán tal vez pueda ganar tiempo para evitar su colapso total, lo que lo obligaría a alejarse de China y acercarse nuevamente a Estados Unidos.
En este contexto, la postura desafiante de Pakistán contra los talibanes e incluso su apoyo limitado a los opositores del régimen talibán no significa en absoluto que Pakistán tenga la capacidad o la intención de derrocar a los talibanes. En los asuntos regionales, Pakistán no es un actor completamente independiente que pueda ejecutar sus propios deseos, sino que debe estar atento a los planes de Washington y observar qué estrategia tiene Estados Unidos para la región.
Seyed Ahmad Mosavi Mobalegh

