Polpress – Varios conductores de vehículos particulares en Kabul afirman que la prohibición de su actividad por parte de los talibanes ha dejado a miles de conductores desempleados en la capital.

Esta decisión, que se implementó hace dos meses en Kabul, no solo ha causado serios problemas financieros para muchos conductores, sino que además, los altos costos de convertir sus vehículos en taxis oficiales les han impedido seguir generando ingresos y cubrir las necesidades de sus familias.
Por otro lado, con la aplicación de la nueva medida de la Dirección de Tránsito, que prohíbe el uso de vehículos particulares para el transporte de pasajeros en Kabul, miles de personas que dependían de este trabajo para ganarse la vida se han quedado de repente sin sustento.
Esta decisión se ha tomado en un contexto en el que muchos de estos conductores no eran propietarios de sus vehículos, sino que trabajaban en asociación diaria con los dueños para compartir los ingresos y así mantener a sus familias.
Sohrab, uno de los conductores, dijo al reportero de Pul: «El vehículo no era mío, era de otra persona, y cada día trabajábamos y dividíamos las ganancias. Ahora que no tengo permiso para trabajar con este vehículo, estamos en problemas tanto yo como el propietario. No tengo otra forma de cubrir los gastos de mi vida.»
Además, la obligación de cambiar el color de los vehículos para obtener la licencia oficial de taxi ha supuesto una carga adicional para este colectivo. Los costos de la pintura y de la obtención de licencias oficiales son actualmente inalcanzables para la mayoría de los conductores, dados los problemas económicos que enfrenta el país.
Asimismo, Sohrab expresó su desesperanza sobre el incierto futuro: «Los costos de cambiar el color del vehículo y obtener la licencia son imposibles de asumir en la situación económica actual.»
Esta decisión no solo ha puesto en riesgo el sustento de miles de conductores, sino que también ha provocado una escasez de medios de transporte para los ciudadanos. En ausencia de vehículos particulares, acceder a taxis oficiales se ha vuelto más difícil y los costos de transporte han aumentado para la población.
Por otra parte, Marsal, una ciudadana de Kabul, comentó: «La prohibición de la circulación de vehículos particulares ha traído orden y ha ayudado a prevenir delitos en la ciudad.»
Antes de la prohibición, algunos ciudadanos creían que la circulación de vehículos particulares podría contribuir al aumento de delitos y la inseguridad en la ciudad. Según ellos, la falta de supervisión permitía que se utilizaran estos vehículos para cometer crímenes como robos armados o tráfico de drogas. Además, la conducción imprudente y los accidentes eran otros problemas que se agravaban debido a la falta de regulación.
En un contexto en el que Afganistán enfrenta una crisis de desempleo, reducción de ingresos y pobreza generalizada, los vehículos particulares desempeñaban un papel vital en el ciclo económico de la ciudad. La prohibición de su actividad, sin proporcionar medidas de apoyo o alternativas adecuadas, no solo ha agravado la situación económica de las familias de los conductores, sino que ha golpeado aún más a una economía ya frágil.

