POLPRESS: En la literatura política, se considera que la política exterior e interior son dos caras de una misma moneda. Sin duda, así como el sistema y la estructura política influyen en el comportamiento interno de un Estado, también afectan su enfoque y conducta hacia los países de la región y el mundo. Hay muchos ejemplos al respecto.
Teniendo en cuenta lo mencionado sobre el estilo de gobernanza y la posible estructura del sistema político talibán, el enfoque futuro de los talibanes en relación con la región y el mundo puede delinearse en dos principios:

Primero: Enfoque extremista y agresivo
En este escenario, existe la posibilidad de que el gobierno talibán, tras completar su fase de consolidación y control interno, busque expandir su influencia política en la región. La supervivencia, la expansión de la influencia regional y la preservación del prestigio internacional se consideran tres etapas evolutivas de los Estados en la política exterior.
El deseo de expandir la influencia en la región y la reivindicación de responsabilidades hacia ciertos grupos sociales en países vecinos suele encontrarse en el pensamiento de grupos ideológicos.
Si los talibanes tienen este deseo y quieren, como ellos dicen, demostrar poder en la región, esto conllevará a la intervención de países extranjeros y eventualmente a violencia y enfrentamientos militares en las fronteras de Afganistán. Tres factores principales destacan la posibilidad de este escenario, que mencionamos a continuación:
- El espíritu yihadista e ideológico de los talibanes y su vínculo con grupos extremistas en la región.
La evidencia muestra que los movimientos colapsan estructuralmente antes de perder el poder. Sin embargo, el grupo talibán, tras el desmantelamiento total de su estructura militar y gubernamental por parte de EE. UU. y sus aliados en 2001, no solo no fue destruido, sino que regresó con más determinación. Esta es una característica común de los movimientos ideológicos y utópicos. Esta mentalidad ha creado vínculos fuertes entre los talibanes y otros movimientos radicales e ideológicos en la región. Por lo tanto, el poder de influencia de los talibanes en el mundo islámico es actualmente más notable que el de cualquier otro movimiento.
En los últimos veinte años, ningún movimiento radical, incluidos Al-Qaeda, el Estado Islámico y otros, ha logrado derrocar a un gobierno central ni posee actualmente un territorio definido o un gobierno político. Desde esta perspectiva, los talibanes gozan de una posición destacada entre los movimientos radicales islámicos, y esta visión y creencia idealista podría tentarlos, tras consolidar su poder estatal, a emprender acciones ambiciosas en el mundo islámico.
Una parte importante de la estructura talibán pertenece a la red Haqqani. Durante los últimos años, esta red ha gestionado los vínculos del grupo talibán con movimientos ideológicos en Asia del Sur, Medio Oriente, Asia Central y los uigures en China, además de la recolección de donaciones populares de los países del Golfo Pérsico y otras regiones. Actualmente, el principal flujo de ingresos de Afganistán está en manos de esta red. Los líderes y seguidores de esta red han otorgado a Sirajuddin Haqqani, su líder, el título de “Califa”, y lo llaman así incluso en eventos oficiales. El “Califa” es un concepto más amplio que “Amir al-Mu’minin”, representando un liderazgo que supera a un emirato o un solo país.
El califato es un concepto inclusivo de la “Umma”, y ya hemos presenciado épocas de califatos islámicos en el pasado. Esta posición ha generado una contradicción importante y extremadamente frágil dentro del gobierno talibán, y diariamente observamos luchas de poder entre los kandaharianos y la red Haqqani.
Actualmente, la línea oficial de política exterior de los talibanes es de no intervención y conciliación con otros países.
Pero…
Esta actitud no concuerda con la lógica y los ideales del movimiento talibán. Por ello, hasta ahora no han logrado salir completamente del aislamiento internacional.

Sin embargo, el apoyo encubierto de Estados Unidos y los países árabes por un lado, y la influencia de las guerras en Ucrania, Gaza, Líbano, Yemen y los cambios políticos en Siria por otro, han jugado un papel crucial para los talibanes. En la política mundial actual, los talibanes se encuentran entre dos polos importantes. Ya estamos viendo inversiones multimillonarias de China en Afganistán, y Rusia ha reabierto oficialmente la embajada talibán en Moscú, además de mantener buenas relaciones comerciales con Kabul.
En general, con todas estas consideraciones, en sus planes a largo plazo, los talibanes intentarán aprovechar al máximo la situación actual del mundo bipolar y tomar como modelo la situación de Siria para asegurar su supervivencia tanto a nivel interno como internacional.
Davoud Feyzi, activista político y social

