Polpress – Mientras las organizaciones internacionales cierran sus puertas y los profesionales abandonan Afganistán, los funcionarios del régimen talibán afirman que han creado oportunidades laborales para 70.000 personas.

Mullah Abdul Ghani Baradar, viceprimer ministro económico del gobierno talibán, declaró el martes 27 de mayo durante la cuarta feria nacional e internacional en Kabul que la industria es la base del progreso de toda nación.
Dijo: «Hoy vemos países que, gracias únicamente a la revolución industrial, han fortalecido su infraestructura, eliminado el desempleo y conseguido buenos mercados para sus productos.»
El viceprimer ministro talibán añadió que la industria representa un movimiento, un cambio y una voluntad fuerte, y subrayó: «Debemos pasar de una economía de importación a una economía productiva, orientada a la exportación y autosuficiente.»
Baradar afirmó que desde el regreso al poder de los talibanes, se han creado 1.500 nuevas empresas productivas, lo cual ha proporcionado empleo permanente a casi 70.000 personas.
También indicó que en los últimos tres años y medio, 138 sectores industriales y productivos han alcanzado la autosuficiencia, lo que representa un paso importante no solo para reducir el desempleo, sino también para estabilizar y fortalecer la economía.
Al referirse a la asignación de 80.000 parcelas de terreno para parques industriales en 28 provincias del país, aseguró que su construcción es una prioridad del gobierno talibán, y que pronto se entregarán títulos de propiedad a los industriales en estas zonas. «Estos parques industriales no solo proporcionarán un entorno para la producción, sino que también generarán empleo para decenas de miles de personas.»
Estas declaraciones se dan mientras que en el último año, miles de jóvenes profesionales han emigrado en condiciones peligrosas debido a la falta de empleo y la discriminación en las instituciones talibanes, muchos de ellos perdiendo la vida en rutas de contrabando.
En medio de esta crisis, la comunidad internacional, especialmente Estados Unidos —uno de los mayores donantes de Afganistán en los últimos tres años—, ha cortado su ayuda debido a las violaciones de derechos humanos por parte de los talibanes, lo que ha provocado el cierre de organizaciones y la pérdida de miles de empleos.

