Polpress – La reciente intensificación sin precedentes de las deportaciones y las acusaciones de espionaje contra ciudadanos afganos por parte de la República Islámica de Irán ha generado fuertes reacciones entre activistas políticos y usuarios de redes sociales.

En la declaración más reciente, el Dr. Rangin Dadfar Spanta, alto funcionario del antiguo gobierno afgano, se refirió al tema diciendo que, aunque Irán enfrenta múltiples dificultades y que integrar a un gran número de migrantes en el mercado laboral y en la estructura política y social es complejo, estas circunstancias no justifican ciertos actos.
Spanta escribió el domingo (29 de junio) en la plataforma X: «Pero acusar de espionaje a comunidades enteras y crear enemistad no es justificable. Debe cesar la discriminación contra los afganos y la humillación de los migrantes».
Estas críticas surgen en un contexto en el que, tras el conflicto con Israel, las autoridades iraníes han arrestado a varios ciudadanos afganos bajo sospecha de espiar para Israel.
Como consecuencia de estas acusaciones, las deportaciones forzadas de migrantes afganos se han incrementado de forma alarmante.
Según los datos publicados, en la última semana más de 114.000 migrantes han ingresado a la provincia de Herat a través del paso fronterizo de Islam Qala.
Además, muchos migrantes deportados afirman haber dejado sus bienes y capitales en Irán, y que, debido a las condiciones actuales, no han podido recuperarlos.
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