POLPRESS: La policía iraní ha confirmado el hallazgo del cuerpo mutilado de Amir Taha Rezaei, un joven afgano de 18 años, en la región de Damavand. Se trata del segundo caso en menos de un mes en que se descubre el cadáver desmembrado de un ciudadano afgano en territorio iraní.

El mes pasado, fueron hallados los restos del cuerpo de una joven afgana llamada Kubra (Shaqayeq) Rezaei, 50 días después de su desaparición, en las afueras de Pakdasht, cerca de Teherán. Su asesinato también provocó una fuerte ola de indignación pública. La policía detuvo a un ciudadano iraní como presunto autor del crimen.
Aunque en ninguno de estos casos las autoridades han mencionado motivaciones xenófobas o afganófobas, numerosos videos difundidos en redes sociales muestran actos de violencia contra migrantes afganos en Irán, lo que ha generado gran preocupación.
La desaparición de Amir Taha Rezaei fue ampliamente compartida en redes sociales. Según la policía, su cadáver fue encontrado en un huerto en la zona de Absard, en Damavand.
El sitio de noticias “Absard Online”, citando al comandante policial de Damavand, Morteza Maleki, informó que tras el hallazgo del cuerpo, un ciudadano iraní fue arrestado y confesó el asesinato. Hasta el momento no se han divulgado detalles sobre la identidad del agresor.
Se ha informado que Taha Rezaei había nacido en Irán y planeaba participar en el examen nacional de ingreso a la universidad. Su familia residía legalmente en el país. El joven trabajaba con una excavadora que su padre le había comprado.
Según la investigación policial, el asesino vendió la máquina excavadora tras cometer el crimen. La familia de Rezaei, en un principio, creyó que su hijo había sido detenido por las autoridades y deportado a Afganistán.
Una fuente cercana al caso indicó que Rezaei fue brutalmente golpeado con cadenas y cuerdas antes de ser asesinado, y que su cuerpo fue desmembrado. Las autoridades encontraron el cadáver decapitado en el lugar del crimen.
Recientemente, también circuló un video en redes sociales donde se observa a un trabajador afgano atado a un poste mientras un grupo de jóvenes iraníes le lanzan piedras y alimentos. En la grabación se ve al hombre suplicando por su vida, mientras otros le vierten bebidas en la cabeza y rostro.
Estos incidentes han intensificado la preocupación sobre el trato que reciben los migrantes afganos en Irán y han provocado nuevas demandas de acción por parte de defensores de derechos humanos.
