POLPRESS: En Afganistán, cada vez que se producen ataques contra minorías religiosas como los chiitas y los sufíes, se señala con frecuencia al grupo terrorista IsisJorasán como responsable. Este grupo ha sembrado un profundo miedo entre las comunidades religiosas. Aunque los talibanes han llevado a cabo numerosos ataques contra los chiitas, especialmente los hazaras, durante las últimas dos décadas, la postura de Isis hacia los chiitas y los sufíes es más radical, extremista y violenta que la de los talibanes.

En este escrito se busca responder a la pregunta:¿Cuál es el problema de Isis con los chiitas y los sufíes? Aunque cabe señalar que la mayoría de los sufíes en Afganistán son musulmanes suníes.
La influencia de los combatientes extranjeros en Afganistán
Para abordar esta cuestión, es necesario revisar brevemente la llegada de combatientes extranjeros, principalmente de países árabes, a las guerras de Afganistán. Estos combatientes acusaban a los chiitas y sufíes de shirk (asociación de otros con Dios, considerada politeísmo o pedir ayuda a alguien que no sea Dios). Con el tiempo, esta creencia se propagó entre los combatientes talibanes. Por su parte, los seguidores y combatientes de Isis, con una postura aún más extremista, difundieron esta idea en las zonas bajo su control.
Los sufíes, al igual que los chiitas, rezan en las tumbas de figuras religiosas importantes y realizan oraciones, ceremonias de culto y rituales de *dhikr* (recitación de oraciones). Isis considera que estas prácticas son un acto de shirk y clasifica a los seguidores de estas creencias como mahdurodam (término que designa a aquellos cuya sangre puede ser derramada sin consecuencia legal o penal, según su interpretación).
La influencia del wahabismo
El mayor grupo que se opone a este tipo de prácticas es el movimiento wahabí. Este movimiento, originado en Arabia Saudita, interpreta el Islam de manera literal y rechaza muchas de las prácticas del sufismo.
La mayoría de los talibanes y todos los seguidores de Isis son adherentes del wahabismo. Durante la guerra contra la Unión Soviética, el wahabismo llegó a los frentes de combate en Afganistán y, en los años posteriores, ganó muchos adeptos. Durante la *yihad*, las diferencias entre los sufíes y los wahabíes se intensificaron y, tras los años de lucha, estas tensiones aumentaron. Bajo el gobierno talibán, las diferencias alcanzaron su punto máximo.

¿Es el sufismo un acto de shirk?
Los investigadores argumentan que el sufismo o misticismo es una mezcla de filosofía y religión, que según sus seguidores, representa el camino único hacia la verdad. El sufismo se centra en la purificación del alma, el autoconocimiento y el conocimiento de Dios. Muchos sufíes optan por un estilo de vida ascético para alcanzar este objetivo.
Entre las figuras destacadas del sufismo en los siglos IV y V de la era islámica se encuentran Shafaq Balkhi, Ibrahim Adham y Ahmad Khazruyeh. Asimismo, grandes figuras como Rumi, Khwaja Abdullah Ansari y Hakim Sanai son considerados prominentes líderes del sufismo.
¿Cuál es la diferencia entre la postura de los talibanes y Isis respecto al sufismo?
Durante el primer régimen talibán en Afganistán, las ceremonias de dhikr (recitación ritual) de los sufíes se llevaban a cabo en varias partes del país. Sin embargo, el régimen talibán mostró preocupación sobre cómo se realizaban, especialmente si estas ceremonias incluían música. En las prácticas de los sufíes de la orden “Chishtiyya”, el dhikr suele ir acompañado de música. Mientras que los talibanes consideran legítimo el dhikr, no aprueban que se combine con música.
Por otro lado, Isis se opone no solo a la forma de las ceremonias, sino a la misma esencia y existencia del dhikr, considerándolo un acto de shirk (asociar otros con Dios, lo cual consideran una forma de politeísmo).
El peligro de un genocidio
Human Rights Watch ha responsabilizado a Isis Jorasán de los ataques contra minorías religiosas en Afganistán, incluidos los hazaras. Según esta organización, las minorías religiosas han sido atacadas repetidamente en mezquitas, escuelas, centros educativos y lugares de trabajo mediante actos “terroristas”.
Los talibanes han sido acusados de no garantizar la seguridad de estas minorías religiosas e incluso de no proporcionar los cuidados médicos y otros servicios necesarios tras los ataques.
Desde la llegada al poder de los talibanes en agosto de 2021, Isis Jorasán ha llevado a cabo numerosos ataques mortales contra objetivos civiles asociados con los chiitas y sufíes. Según informes, desde agosto de 2021 hasta hoy, al menos cinco ataques mortales han tenido como objetivo lugares sagrados y khanqahs (centros de reunión) del sufismo. Estos ataques han dejado al menos 113 muertos y 228 heridos.
Una amenaza constante para las minorías religiosas

El análisis de la situación en Afganistán revela que la vida de los seguidores de minorías religiosas está en grave peligro y que enfrentan un riesgo creciente de genocidio. No hay indicios de que las condiciones para los chiitas y sufíes en Afganistán puedan mejorar.
A medida que aumentan las diferencias ideológicas entre los grupos religiosos extremistas, el peligro para las minorías religiosas también se intensifica. Estas comunidades han sido víctimas durante años por diversos motivos y pretextos, y continúan enfrentando actos de violencia y persecución sistemática.
Mohmmad Zarin
Los talibanes y el sufismo: Una orden religiosa en Afganistán que siempre ha sufrido pérdidas

