Informes indican que los talibanes están presionando a las personas liberadas de sus cárceles para que colaboren con su régimen fuera de prisión. Funcionarios de las cárceles talibanas han exigido explícitamente a algunos liberados que realicen actividades de “espionaje e información”.
Las personas liberadas deben presentar a alguien como “garante” ante los talibanes. Si no cumplen con las órdenes de los jefes de las cárceles, los talibanes ejercen presión sobre los garantes e incluso, en algunos casos, han amenazado a las familias de los liberados.

Muchos de los que han salido de las cárceles han optado por abandonar Afganistán debido a las presiones de los talibanes.
Sohrab (nombre ficticio), exoficial de policía afgano, pasó aproximadamente un mes en una prisión vinculada a la dirección de inteligencia talibana. Sobre su experiencia, relata: “Tras ser liberado, los talibanes me presionaron para que espiara a antiguos militares y a las fuerzas opositoras. Me advirtieron: ‘Hemos visto tu casa, conocemos a tus hijos, tienes garantes. Si no colaboras, tendrás problemas’.”
Sohrab fue arrestado bajo la acusación de colaborar con grupos armados opositores a los talibanes. Explicó que no pudieron encontrar pruebas contra él y lo liberaron bajo garantía. Sin embargo, una semana después lo contactaron nuevamente y le ordenaron presentarse.
“Me llamaron desde el Emirato Islámico y me pidieron que regresara. Apenas había sido liberado, y ahora querían llevarme otra vez. Fui con temor. Me vendaron los ojos, me ataron las manos y me llevaron de vuelta a prisión. Allí estuve dos o tres horas antes de ser llevado ante el director de la cárcel. Me dijo: ‘Puedes colaborar con nosotros. ¿En qué nivel puedes informar? ¿Espionaje o cooperación?’”
Sohrab aseguró a los talibanes que no tenía vínculos con grupos armados ni participaba en actividades políticas o militares. Sin embargo, el comandante talibán insistió en que debía colaborar con ellos.
“Desde ese día me contactaron repetidamente. Permanecí en Afganistán durante unos meses, pero finalmente tuve que huir del país. Pasó un mes o mes y medio sin que nadie me llamara, pero luego los talibanes volvieron a contactarme, diciendo que les había prometido colaborar, que me había comprometido a espiar. Les respondí: ‘Ni yo, ni mi padre, ni mi abuelo hemos sido espías. No colaboro con ustedes ni con sus opositores’.”
Sohrab relata que los talibanes presionaron a sus garantes para obligarlo a colaborar. También describe las torturas sufridas en prisión: “Me encadenaron los pies y me colgaron boca abajo con una cuerda durante dos horas, hasta que sangré por la nariz. Me golpearon y torturaron brutalmente. Fueron los días más difíciles de mi vida. Ahora quieren que sea su espía, pero no colaboraré con este grupo terrorista bajo ninguna circunstancia.”
Una fuente en Panjshir confirmó a Independent Persian que los talibanes exigen compromisos firmes de espionaje a los prisioneros como condición para su liberación. Según esta fuente, los liberados son forzados a aceptar estas demandas, pero al no colaborar después de salir, enfrentan persecución.
“Los prisioneros sufren torturas severas en las cárceles talibanas. Antes de ser liberados, los talibanes los hacen jurar ante Dios, el Corán y sus familias que espiarán para ellos”, explicó la fuente.
Además, indicó: “Muchos de los liberados abandonan Afganistán para escapar de las presiones de la inteligencia talibana. Les exigen que, una vez fuera de prisión, identifiquen actividades sospechosas en sus comunidades y denuncien a los opositores.”
A pesar de estas acusaciones, los talibanes niegan cualquier maltrato en sus cárceles. Hace dos días, Habibullah Badr, subjefe militar de las prisiones talibanas, afirmó en una visita a la provincia de Paktia: “No se permite a nadie torturar o maltratar a los prisioneros.” Sin embargo, este grupo no permite que organizaciones de derechos humanos supervisen sus cárceles. Las pocas visitas realizadas se han llevado a cabo bajo la estricta vigilancia de los funcionarios talibanes.
Han pasado más de tres años desde que los talibanes retomaron el control de Afganistán. Durante este tiempo, han arrestado a numerosos ciudadanos, incluidos militares y funcionarios del gobierno anterior, bajo diversas acusaciones. Se han reportado numerosos casos de tortura y maltrato en sus cárceles, lo que ha generado una gran preocupación por la violación de los derechos humanos.

