POLPRESS: Muchos en Afganistán opinan que el asesinato de Khalil-ur-Rahman Haqqani, ministro de Migraciones del régimen talibán y destacado líder de la red Haqqani, demuestra el resurgimiento del ISIS-Jorasán en la ejecución de ataques complejos. Khalil-ur-Rahman Haqqani contaba con un equipo especial de seguridad y solía aparecer armado en público, incluso en su oficina.

Tras la muerte de Dawood Muzammil, exgobernador talibán en Balkh, en marzo de 2023, el asesinato de Khalil-ur-Rahman Haqqani representa el segundo ataque contra un alto funcionario talibán durante su mandato.
El ISIS-Jorasán asumió la responsabilidad del asesinato de Haqqani, destacando su infiltración en las estructuras de seguridad talibanas. Informes indican que el grupo recluta combatientes dentro de las filas talibanas. Según datos de inteligencia, el acceso de un atacante suicida a altos funcionarios no sería posible sin la complicidad interna, lo que confirma advertencias previas del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la infiltración del ISIS-Jorasán en las instituciones de seguridad talibanas.
Con este asesinato, la narrativa de los talibanes de haber eliminado la capacidad operativa del ISIS-Jorasán se debilita significativamente.
Un duro golpe para la red Haqqani
Aunque Sirajuddin Haqqani es reconocido como el líder de la red Haqqani, se considera que Khalil-ur-Rahman Haqqani desempeñaba un papel central en la dirección de la organización. Durante años, Khalil-ur-Rahman gestionó las comunicaciones, recursos y actividades político-militares de la red, especialmente durante la ausencia de Sirajuddin. Su influencia era particularmente notable en el este de Afganistán, entre la tribu Zadran.
En los primeros días del régimen talibán, la habilidad y audacia de Khalil-ur-Rahman aseguraron posiciones clave para la red Haqqani, lo que intensificó tensiones con la facción de Kandahar. Estas tensiones fueron visibles en altercados como su enfrentamiento físico con el mulá Baradar y su oposición pública a las declaraciones de Nada Mohammad Nadim días antes de su asesinato.
La muerte de Khalil-ur-Rahman representa una pérdida significativa para la red Haqqani, que pierde no solo a un líder influyente, sino también a un estratega militar y político con décadas de experiencia en la guerra, desde la lucha contra la invasión soviética hasta los conflictos recientes.
Sospechas internas entre los talibanes
El asesinato ocurre en un contexto de crecientes divisiones internas entre los talibanes. La red Haqqani, en varias ocasiones, ha criticado el monopolio del poder y la arrogancia de la facción de Kandahar, liderada por el mulá Hibatullah Akhundzada. Las diferencias incluyen desacuerdos sobre políticas como la prohibición de la educación para las mujeres.
Informes recientes indican que el líder talibán ha limitado las competencias de la red Haqqani, prohibiendo, por ejemplo, que el Ministerio del Interior, dirigido por Sirajuddin Haqqani, distribuya armas. Estas restricciones han generado tensiones en una red que ha pagado un alto precio en la guerra de 20 años, siendo responsable de numerosos ataques suicidas.
¿Está debilitada la red Haqqani?
Khalil-ur-Rahman Haqqani fue uno de los pocos líderes talibanes que ingresaron a Kabul tras la caída del gobierno anterior. Su asesinato representa un duro golpe para la red Haqqani, que pierde a una figura clave tanto en el campo militar como en las negociaciones políticas.
Este evento podría intensificar las sospechas de la red Haqqani hacia la facción de Kandahar, exacerbando las divisiones internas en el régimen talibán. A pesar de los esfuerzos del régimen por proyectar unidad, declaraciones contradictorias de líderes como Sirajuddin Haqqani han expuesto las tensiones internas dentro del grupo.

