Polpress – Las ministras de Relaciones Exteriores de 17 países y la Unión Europea han publicado una declaración conjunta en la que califican a Afganistán como el país más represivo del mundo para las mujeres.

En la declaración conjunta, publicada el sábado 15 de febrero, se exige la eliminación del Ministerio de Promoción de la Virtud de los talibanes.
Las ministras afirmaron que la represión de las mujeres es una realidad que no puede ser ignorada y que la imposición de la ley de la moralidad por parte de los talibanes ha intensificado aún más las restricciones contra las mujeres y niñas afganas.
Esta declaración, publicada en el sitio web del Ministerio de Relaciones Exteriores de Canadá, se emitió después de una reunión celebrada el martes en Ottawa entre las ministras de Relaciones Exteriores del mundo.
Durante esta reunión, analizaron la “grave situación” de las mujeres en Afganistán y expresaron su profunda preocupación por las violaciones sistemáticas y generalizadas de los derechos humanos perpetradas por los talibanes, especialmente aquellas que afectan a mujeres y niñas.
Según ellas, la prohibición de la educación de las niñas en institutos médicos es inaceptable, y si esta medida no se revierte, Afganistán perderá a toda una generación de profesionales femeninas en el sector de la salud.
Las ministras subrayaron que en un país donde las normas culturales exigen que las mujeres sean atendidas exclusivamente por médicas y personal sanitario femenino, la falta de doctoras pondría en grave riesgo la salud y el bienestar de mujeres y niños.
La declaración también denuncia la exclusión sistemática de las niñas de la educación por parte de los talibanes, lo que ha privado a millones de mujeres y niñas del derecho a la enseñanza.
Afirman que Afganistán es el único país del mundo donde las mujeres y niñas tienen prohibido el acceso a la educación secundaria y superior. “Esta prohibición es una tragedia personal para cada niña afgana y, al mismo tiempo, un golpe colectivo para el desarrollo a largo plazo, el crecimiento económico, el bienestar y la estabilidad de Afganistán”.
Las ministras también recordaron que los talibanes han solicitado reconocimiento internacional, pero advirtieron que “no hay futuro para ningún país que intente excluir a las mujeres de la vida pública”.
Exigieron que los talibanes respeten los compromisos internacionales de Afganistán, incluida la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, y que eliminen las restricciones impuestas a las mujeres y niñas, garantizando su participación significativa en todos los aspectos de la vida pública.
Según ellas, solo un Afganistán pacífico y estable será posible si todos sus ciudadanos, incluidas las mujeres y niñas, pueden participar plenamente en el futuro del país.
Las ministras instaron a todos los países a apoyar la participación plena, equitativa, significativa y segura de las mujeres afganas en las discusiones sobre el futuro de Afganistán, incluido el proceso de Doha liderado por la ONU.
También pidieron a los talibanes que faciliten un proceso político inclusivo que refleje la diversidad del país.
En septiembre de 2024, las ministras de Relaciones Exteriores del mundo se reunieron en Toronto, Canadá, para evaluar la situación de las mujeres afganas.
Tras la reunión, las ministras de Relaciones Exteriores de Canadá, Australia, los Países Bajos y Alemania advirtieron que, si los talibanes no levantan las restricciones contra las mujeres, denunciarán al grupo ante la Corte Penal Internacional por violar la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer.
Desde entonces, varios otros países han apoyado esta iniciativa, y ahora el número de naciones que respaldan la denuncia ha aumentado a 25.
Desde que retomaron el poder en Afganistán, los talibanes han impuesto amplias restricciones a los derechos y libertades fundamentales de las mujeres, prohibiéndoles trabajar y estudiar.

