Polpress – Los resultados de un informe de investigación indican que la ambición de poder de Mullah Hibatullah Akhundzada, líder de los talibanes, ha facilitado la expansión de la influencia del Estado Islámico en las estructuras de seguridad del grupo.

Este informe fue publicado el lunes (24 de marzo) por la Fundación de Investigación Observer, con sede en India. En él, se menciona el asesinato de Jalil-ur-Rahman Haqqani, ministro de refugiados de los talibanes, como una señal del aumento de la amenaza del Estado Islámico y de la fragilidad de las estructuras de seguridad del grupo.
El informe analiza el asesinato del ministro de refugiados, las disputas internas entre la facción Haqqani y el núcleo central de los talibanes, así como la creciente presencia del Estado Islámico en Afganistán.
Según el informe, el asesinato de Haqqani demuestra la capacidad del Estado Islámico de Jorasán (ISIS-K) para atacar a altos líderes talibanes, lo que plantea dudas sobre la capacidad del grupo para mantener la estabilidad y la seguridad interna.
Divisiones internas de los talibanes: Rivalidades y fracturas de poder
La Fundación Observer también señala que varios ministros talibanes han expresado su descontento con las políticas y la concentración de poder en manos de su líder. Según el análisis, estas diferencias internas han creado oportunidades para que otros grupos aprovechen la situación en Afganistán.
El informe sugiere que la red Haqqani, a pesar de ocupar un papel oficial en el gabinete talibán, actúa de manera autónoma y sigue sus propias estrategias. Además, se destaca que esta facción dispone de fuentes de financiamiento independientes.
También se menciona que, tras la muerte de Haqqani, países como Catar, Turquía, Arabia Saudita y Pakistán, así como figuras como Hamid Karzai, condenaron el ataque. Sin embargo, no se publicó ninguna imagen de Hibatullah Akhundzada en su funeral.
El informe plantea la posibilidad de que el ataque contra el tío de Sirajuddin Haqqani haya contado con apoyo interno dentro de los talibanes para facilitar su ejecución.
Según el análisis: «La red Haqqani ha expresado reiteradamente su oposición a las políticas del Emir de los talibanes. Sirajuddin Haqqani ha desafiado abiertamente su autoridad y ha criticado sus políticas. Sin embargo, estas críticas no necesariamente buscan reformas internas, sino que parecen ser una táctica pragmática para atraer el apoyo de Occidente».
El informe también menciona la creciente desconfianza de Akhundzada hacia sus subordinados, lo que lo ha llevado a anunciar que la distribución y control de equipamiento militar estará bajo su mando directo.
Según la Fundación Observer, esta medida ha generado descontento entre figuras clave del gabinete talibán, como Sirajuddin Haqqani, Shahabuddin Delawar y Mullah Yaqoob.
Aumento de la amenaza del Estado Islámico de Jorasán en Afganistán
El análisis también destaca que el Estado Islámico acusa a los talibanes de traicionar los principios islámicos y de buscar legitimidad internacional. Como parte de su estrategia, ISIS-K ha intensificado los ataques contra figuras talibanas prominentes para debilitar su narrativa y expandir su influencia operativa.
La Fundación Observer advierte que esta estrategia podría incentivar a algunos combatientes talibanes a unirse a las filas del Estado Islámico de Jorasán.
El informe también señala la represión de los talibanes contra minorías étnicas, argumentando que estas políticas han facilitado el reclutamiento de nuevos miembros por parte del Estado Islámico.
Finalmente, el informe concluye: «Las fronteras incontroladas de Afganistán y la debilidad del gobierno talibán han permitido que el Estado Islámico continúe reclutando, entrenando y llevando a cabo ataques con graves repercusiones regionales».

