Polpress – Nuevos hallazgos de la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas revelan que el 57 % de los migrantes que han regresado a Afganistán desde Irán y Pakistán no tienen acceso adecuado a alimentos.

Según este informe, publicado el martes (22 de abril), el 47 % de las familias no tienen reservas de alimentos, y el 29 % de ellas informaron que sus provisiones se agotaron en menos de una semana.
La encuesta fue realizada a más de 2.800 migrantes retornados en 30 provincias de Afganistán, quienes han regresado al país desde enero de 2024.
Durante la investigación, se consultó a los retornados sobre temas como educación, servicios de salud, acceso al agua potable, alimentos y refugio, así como su situación económica y de seguridad.
Más del 70 % de los encuestados indicaron que ganan menos de 140 dólares al mes, y el 60 % afirmó haber tenido que endeudarse para cubrir los gastos del hogar. Según el estudio, el 70 % de los retornados experimentó angustia emocional que afectó su vida diaria.
El 17 % de los participantes afirmó conocer personas que han sido deportadas por segunda o tercera vez desde Pakistán. Además, el 33 % de los niños no tiene acceso a escuelas ni a otros servicios educativos.
El informe señala que el 86 % de los retornados se ha asentado en diez provincias: Kabul, Nangarhar, Kunduz, Kandahar, Balkh, Laghman, Baghlan, Logar, Helmand y Jawzjan, mientras que solo el 37 % ha regresado a su provincia de origen.
Todos los retornados recibieron ayuda en efectivo de las Naciones Unidas al llegar al país. Sin embargo, el 38 % manifestó que esa ayuda solo les alcanzó para dos o tres meses.
Más del 30 % dijo que uno o más miembros de su familia necesitaron atención médica en los seis meses posteriores a su retorno, pero no pudieron acceder a ella. El informe también destaca que el 66 % de las familias encabezadas por mujeres no tienen acceso suficiente a alimentos.
Además, el 71 % de los retornados viven en viviendas “inadecuadas”, según el informe. El 17 % vive con familiares y el 15 % en sus propias casas.
Entre los problemas señalados se encuentran la imposibilidad de regresar a sus lugares de origen, la inestabilidad laboral, la pobreza, la falta de documentos de identidad y la falta de acceso de mujeres y niñas a la educación, atención médica, libertad de movimiento, herencia y otros derechos fundamentales.
La ONU ha subrayado que, con el reinicio de las deportaciones masivas de migrantes afganos desde Pakistán en abril de 2025, es aún más crucial monitorear la situación de los retornados, comprender sus experiencias y desarrollar programas alineados con sus necesidades.
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