POLPRESS — El régimen talibán ha destinado un presupuesto anual de 160 millones de dólares para proporcionar salarios mensuales a los familiares de sus combatientes suicidas, según confirmó Zabihullah Mujahid, portavoz del grupo. La medida fue ordenada directamente por el líder supremo de los talibanes, el mulá Hibatullah Akhundzada.

Compensación prioritaria a las familias de los “mártires”
La suma —equivalente a 12 mil millones de afganis— se empleará para ofrecer asistencia financiera regular a viudas, hijos y otros familiares directos de los talibanes que murieron en ataques suicidas durante los últimos veinte años. Mujahid explicó en una entrevista con la televisión nacional afgana, actualmente controlada por el régimen, que esta decisión responde a un compromiso moral con quienes dieron su vida “en defensa del Islam y la patria”.
El régimen no ha proporcionado datos oficiales sobre el número de beneficiarios, aunque reconocen que los recursos asignados superan el presupuesto de al menos dos o tres ministerios clave del gobierno.
Décadas de atentados y adoctrinamiento
Entre 2001 y 2021, miles de combatientes talibanes llevaron a cabo atentados suicidas contra fuerzas de la coalición internacional, el anterior gobierno afgano y civiles. Muchos de los atacantes eran menores de edad que fueron adoctrinados y entrenados en centros bajo control talibán.
El régimen asigna una suma equivalente al presupuesto de varios ministerios, mientras millones de afganos viven en pobreza extrema.
Sirajuddin Haqqani, actual ministro del Interior y líder de la red Haqqani, ha sido identificado como el principal arquitecto de esta estrategia. En 2022, afirmó que al menos 1.050 atacantes suicidas fueron preparados bajo su supervisión directa. “El actual régimen está en deuda con los mártires”, afirmó.
Distribución de tierras, dinero y reconocimiento público
Desde su regreso al poder en agosto de 2021, los talibanes han distribuido dinero en efectivo, propiedades y reconocimientos públicos a las familias de los atacantes suicidas, a quienes llaman “héroes del país y de la fe”. Diversos líderes talibanes también han perdido a familiares en estos atentados, entre ellos Abdulrahman Khalid, hijo del propio mulá Hibatullah Akhundzada, quien murió en un ataque en Helmand en 2017.
Críticas por el desvío de ayuda humanitaria
Organizaciones internacionales han denunciado que el régimen manipula la distribución de ayuda humanitaria, forzando a agencias como Naciones Unidas a canalizar recursos hacia los beneficiarios seleccionados por los talibanes. Esta situación ha generado fuertes críticas, especialmente por el creciente número de afganos que viven en situación de extrema necesidad.
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Una crisis humanitaria en expansión
La decisión de destinar fondos a los familiares de atacantes suicidas contrasta con el panorama económico del país. Según datos de organismos internacionales, alrededor de 22,9 millones de afganos —casi la mitad de la población— necesita ayuda humanitaria urgente. El 58,9 % de los pobres son menores de edad, según el Índice Global de Pobreza 2024.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) advirtió que el 80 % de las familias afganas vive con menos de un dólar por persona al día, afectando a más de 35 millones de ciudadanos. Además, más de 15 millones de personas no saben de dónde provendrá su próxima comida.
Conclusión
Mientras Afganistán enfrenta una de las crisis humanitarias más graves del mundo, la decisión del régimen talibán de privilegiar a las familias de los atacantes suicidas plantea serias preocupaciones éticas y políticas, tanto dentro como fuera del país.

