Polpress – El Instituto sueco Raoul Wallenberg afirmó en una investigación reciente que el cierre de las casas seguras en Afganistán ha devuelto a las mujeres y niñas al ciclo de violencia y a amplias restricciones sociales.

El estudio, publicado el domingo (1 de junio), indica que la situación actual ha hecho que muchas mujeres y niñas caigan en redes de abusos y violencia social extrema.
El informe señala: «Esta situación no solo representa un fracaso humano, sino que también evidencia una erosión sistemática de los mecanismos de apoyo a las mujeres, enraizada en la inestabilidad política y la resistencia social a la autonomía femenina».
En las 74 páginas del estudio, una exempleada de una casa segura en la provincia de Kunduz declaró que el regreso de los talibanes ha expuesto a las sobrevivientes de violencia a peligros sin precedentes.
Según el informe, el futuro incierto de Afganistán, la inestabilidad política, la crisis económica y la persistencia de tradiciones sociales arcaicas han aumentado la vulnerabilidad de mujeres y niñas.
Se subraya que el cierre de los Centros de Apoyo a la Mujer (WPC, por sus siglas en inglés) es parte de un patrón más amplio destinado a restringir las libertades y opciones disponibles para las mujeres bajo el régimen talibán.
El instituto entrevistó a varias mujeres y niñas que dijeron que, tras el cierre de estas casas, enfrentan amenazas físicas y de seguridad, incluida la imposición de matrimonios forzados.
Rana, una enfermera de un centro de apoyo a mujeres en el oeste de Afganistán, declaró en una entrevista en línea en 2024: «Algunas familias aceptaron a estas mujeres, pero pronto las obligaron a casarse con hombres como una supuesta solución al problema».
Según las entrevistadas, estos matrimonios no solo no ofrecieron protección, sino que perpetuaron el ciclo de control y violencia.
El estudio muestra que la dependencia económica, la presión social y la falta de alternativas han obligado a muchas mujeres a someterse a las decisiones familiares.
Desde su regreso al poder en Kabul, los talibanes han cerrado casas seguras tanto en la capital como en otras provincias, las cuales solían ser un refugio esencial para mujeres y niñas en situación de peligro.
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