Polpress – Varios conductores de las provincias de Bamiyán y Daikundi, que trabajan en el transporte de pasajeros, afirman estar exhaustos por los impuestos excesivos, la opresión y el maltrato por parte de las fuerzas talibanas.

Ali Hakimi, uno de los conductores de la ruta Kabul–Bamiyán, declara que las oficinas de transporte de los talibanes cobran grandes sumas de dinero en cada viaje bajo el nombre de impuestos.
En entrevista con un reportero de Pol, dijo: “Los comerciantes y conductores que intentan trabajar están bajo mucha presión debido a los altos impuestos que se cobran bajo distintos pretextos. No pedimos mucho, solo queremos que se reduzcan estos impuestos para poder seguir trabajando.”
Este conductor añadió: “Desde el punto de partida hasta el destino, hay varios puestos de control de las oficinas de transporte que nos entregan papeles y exigen dinero. Si no pagamos, detienen nuestros vehículos. Algunos conductores continúan por necesidad, pero otros han dejado de trabajar porque ya no es rentable.”
Hakimi también señaló otros problemas en la ruta Kabul–Bamiyán: “Un gran problema es el transporte de mujeres sin acompañante masculino (mahram). Los conductores no las trasladan sin un mahram, y a veces se ven obligados a presentarlas como miembros de otra familia, ya que si las autoridades descubren que viajan solas, las hostigan.”
Impuestos pesados están alejando al pueblo de los talibanes
Otros conductores también consideran injusta la imposición de altos impuestos en medio de la crisis económica, y piden que el gobierno talibán reconsidere esta política.
Qurban Nazari, aludiendo a la cooperación de la población con el régimen talibán, afirmó: “Si el pueblo ha aceptado este sistema, entonces el gobierno debe actuar en consecuencia, no con represión, sino facilitando el trabajo y mejorando las condiciones económicas, en lugar de provocar desempleo.”
Este conductor agregó: “Actualmente, la insatisfacción de los comerciantes, especialmente de los conductores que interactúan con la gente, ha aumentado en comparación con hace dos años. Se esperaba que los cambios trajeran mejoras, pero en lugar de eso, la desesperanza se ha intensificado.”
Tras asumir el poder, los talibanes implementaron un programa amplio en materia de transporte terrestre. Una de las medidas del Ministerio de Transporte y Aviación incluye el cambio de color de los vehículos y el cobro de tarifas a los conductores.
Los talibanes han dividido los vehículos de transporte de pasajeros en dos categorías (urbanos y rurales), cobrando entre 20,000 y 40,000 afganis por dicha clasificación y el cambio de color antes de autorizar su operación.

