Polpress – Un grupo de mujeres manifestantes conocido como el Movimiento de los Sábados Púrpura acogió con satisfacción la emisión de la orden de arresto contra el líder y el juez supremo de los talibanes, y pidió a la comunidad internacional que esta orden debe cumplirse.

Este movimiento advirtió el miércoles (9 de julio) en un comunicado que, si esta orden no se aplica y queda como un acto meramente simbólico, las violaciones de derechos humanos por parte de los talibanes en Afganistán se intensificarán.
En el comunicado del Movimiento de los Sábados Púrpura se lee: «Es muy probable que el grupo talibán, en reacción [a la orden de arresto de sus líderes], refuerce de manera más sistemática y severa la represión y las restricciones contra el pueblo afgano, especialmente contra las mujeres, los grupos étnicos vulnerables y las minorías religiosas; como ya lo ha hecho en el pasado frente a la presión internacional, optando por endurecer sus políticas en lugar de corregirlas».
El movimiento afirmó que la emisión de la orden de arresto contra el líder y el juez supremo talibán conlleva un mensaje claro y significativo:
«La comunidad internacional no puede ignorar el apartheid de género, los graves crímenes de lesa humanidad contra las mujeres y la extensa violación de los derechos humanos en Afganistán».
Según el comunicado, esta orden también «puede ser un paso disuasorio relativo frente a los esfuerzos por legitimar el gobierno autoproclamado e ilegítimo de los talibanes».
Las integrantes del movimiento instaron a la Corte Penal Internacional a no limitarse a emitir la orden, sino a hacer un seguimiento serio para ejecutarla y emitir órdenes similares contra otros líderes talibanes.
El Movimiento de los Sábados Púrpura también pidió a las organizaciones internacionales de derechos humanos, grupos defensores de los derechos de las mujeres y activistas de la sociedad civil que «generen una presión diplomática efectiva y coordinada que allane el camino para juzgar y exigir responsabilidades a los líderes talibanes, y pongan fin a la política de interacción con los talibanes, que en realidad es una política de apoyo y concesiones a este grupo».
La Corte Penal Internacional emitió ayer una orden de arresto contra Hibatullah Akhundzada, líder de los talibanes, y Abdul Hakim Haqqani, presidente de su Corte Suprema, acusándolos de crímenes de lesa humanidad.
Sin embargo, los talibanes, en reacción a esta orden, declararon que no reconocen a ninguna institución llamada Corte Penal Internacional y que no se consideran vinculados a sus decisiones.

