La prohibición de usar imágenes de “seres vivos” en los medios es un pequeño ejemplo del regreso de los talibanes a los ajustes originales de este grupo. Esos mismos ajustes que existían al principio de la formación del grupo en la década de 1990.

Sin embargo, el regreso de los talibanes a sus configuraciones originales, esta vez, tendrá consecuencias mucho mayores de lo que presenciamos en la década de 1990.
Un gobierno salafista monocultural, el uso de la violencia y la represión, los intentos de cambiar la composición demográfica, el apoyo a grupos terroristas separatistas en los países vecinos, el desarrollo de vínculos con Al-Qaeda y el ISIS, y decenas de otras características, son parte del perfil actual de los talibanes.
A diferencia del primer régimen talibán (de los años 90), los talibanes de hoy tienen aspiraciones globales y miran más allá de las fronteras de Afganistán (la lealtad de grupos salafistas terroristas en África y otras regiones a Mullah Hibatullah es una prueba clara de ello). Además, se han vuelto más astutos, han aprendido bien el arte de la política y, al mismo tiempo, han adquirido habilidades especiales en los juegos de espionaje.
En los últimos tres años, se han hecho grandes esfuerzos para mostrar al mundo, a través de los medios de comunicación, una imagen retocada y poco realista de los talibanes. Sin embargo, ahora que este grupo ha consolidado su control sobre el territorio, con la ayuda del apoyo financiero y político continuo de Estados Unidos y la toma de miles de millones de dólares en equipo militar, ya no sienten la necesidad de usar máscaras y poco a poco están mostrando su verdadera cara.

Al parecer, ahora que los talibanes no sienten la necesidad de fingir en temas de derechos étnicos y religiosos en su política interna, también ha llegado a su fin la era de la suavidad en su política exterior hacia los vecinos. Si en algún momento surge la noticia del apoyo público y oficial de los talibanes a los grupos terroristas separatistas en los países vecinos, no debería sorprendernos demasiado.
El regreso de los talibanes a sus ajustes originales advierte de un futuro oscuro y lleno de sufrimiento para Afganistán y la región.
Debemos esperar los resultados de las guerras en Asia occidental y Ucrania para que llegue el turno de los talibanes y quede claro el tipo de juego futuro de este grupo de espionaje.
Seyed Ahmad Mousavi Moballegh

