Polpress – Un nuevo informe de la Oficina del Inspector Especial de EE.UU. para la Reconstrucción de Afganistán (SIGAR) muestra que el Estado Islámico sigue operando en Afganistán y representa una amenaza tanto para el país como para la región.

El informe, publicado recientemente, indica que la rama del Estado Islámico en Jorasán (ISIS-K) se ha atribuido la responsabilidad de 60 ataques en Afganistán, Irán y Pakistán en 2024, lo que representa un aumento de casi el 40% en comparación con los ataques perpetrados en 2023.
No obstante, SIGAR señaló que en los últimos tres meses, el grupo no ha llevado a cabo ataques exitosos fuera de Afganistán y Pakistán.
Según el informe, ISIS-K ha asesinado al menos a ocho altos funcionarios talibanes desde el regreso del grupo al poder, incluidos Jalil al-Rahman Haqqani, ministro interino de Refugiados y Repatriación; Mohammad Daud Muzammil, gobernador de Balkh; y Nisar Ahmad Ahmadi, vicegobernador de Badakhshan.
El informe destaca que los talibanes han insistido en que ni el Estado Islámico ni otros grupos terroristas operan en Afganistán. Sin embargo, el asesinato de un alto líder dentro de un ministerio «pone en duda la narrativa principal de que los talibanes pueden garantizar la paz».
SIGAR también menciona la presencia de ISIS-K en Afganistán y, citando al secretario general de la ONU, señala que el grupo mantiene centros operativos en las provincias de Nuristán y Kunar, en el este del país.
Además, el informe cita al Equipo de Monitoreo de Sanciones de la ONU, que advierte que ISIS-K ha mejorado su capacidad financiera y logística, y que los países europeos lo consideran la mayor amenaza para Europa.
Según este informe, el equipo de la ONU afirma que en el corto plazo, ISIS-K pretende «mantener su preparación de combate, aumentar sus ingresos, fortalecer su proceso de reclutamiento» y, al mismo tiempo, buscar el control territorial.
SIGAR agrega que, según el informe del equipo de la ONU, los talibanes están decididos a combatir a ISIS-K porque lo consideran una amenaza existencial para su régimen. Sin embargo, su capacidad para enfrentarlo es limitada.
El informe también señala que ISIS-K sigue atacando a minorías religiosas en Afganistán y se ha atribuido la responsabilidad de la masacre de 12 miembros de la comunidad sufí en Baghlan.
Según SIGAR, desde 2021, ISIS-K ha utilizado artefactos explosivos improvisados para atacar sitios religiosos en Afganistán.
Tolerancia con Al-Qaeda
En su informe, SIGAR también señala que los talibanes siguen mostrando tolerancia hacia Al-Qaeda y brindan refugio seguro a sus miembros en Afganistán.
El informe cita al Equipo de Monitoreo de Sanciones de la ONU, que sostiene que Al-Qaeda coopera con otros grupos terroristas en Afganistán y prioriza su relación con los talibanes.
Asimismo, según la ONU, Al-Qaeda tiene 12 líderes de alto rango en Afganistán y colabora con su filial en el subcontinente indio y con Tehrik-i-Taliban Pakistán (TTP) en el entrenamiento de combatientes.
Reacción de los talibanes
Hamidullah Fetrat, vicesecretario de prensa de los talibanes, respondió al informe de SIGAR afirmando que no hay presencia de grupos extranjeros en Afganistán.
En declaraciones a la radio estatal, ahora bajo control talibán, Fetrat aseguró que ISIS ha sido suprimido y eliminado en el país.
El portavoz talibán calificó las afirmaciones sobre la amenaza de ISIS en Afganistán como «exageradas» y afirmó que lo mencionado en el informe de SIGAR «no es cierto».
Los talibanes han negado repetidamente informes de la ONU y otras organizaciones internacionales sobre la presencia de ISIS y Al-Qaeda en Afganistán y las amenazas que representan.
Sin embargo, el grupo ha reconocido varios ataques de ISIS-K contra sus propios líderes, incluido el asesinato de Jalil al-Rahman Haqqani.
Informe: En las madrasas yihadistas de los talibanes se enseña violencia

