Polpress – Ante la continua prohibición de la educación para niñas, la Fundación Malala Yousafzai ha instado a los líderes mundiales a reconocer el “apartheid de género” en Afganistán como un crimen de lesa humanidad y a tomar medidas para responsabilizar a los talibanes.

En un comunicado, la fundación declaró que las niñas afganas llevan cuatro años privadas de educación y no tienen ninguna posibilidad de volver a la escuela. “No por la guerra o una crisis, sino simplemente porque son niñas.”
Sahar Halimzai, directora de la Iniciativa Afganistán en la Fundación Malala, señaló que el dominio talibán fue el resultado de un proceso de paz fallido, afirmaciones erróneas sobre un supuesto cambio de postura de los talibanes y la indiferencia de los gobiernos ante la realidad.
Ella enfatizó que algunos países, bajo la creencia de que los talibanes habían suavizado su postura sobre los derechos de las mujeres y las libertades civiles en comparación con el pasado, ignoraron los peligros reales. Sin embargo, las acciones del grupo tras su regreso al poder han demostrado lo contrario.
Según Halimzai, “el resultado de esta negligencia ha sido el sistema de apartheid de género más extremo en la historia contemporánea.”
La Fundación Malala ha subrayado que colabora con organizaciones locales que, a pesar de la prohibición de la educación secundaria, siguen proporcionando oportunidades de aprendizaje a las niñas y apoya a los activistas que resisten a pesar de los riesgos.
Además, ha instado a los líderes del G20, que se reunirán este año en Sudáfrica, a tomar medidas contra la discriminación de género.
En su comunicado, la fundación planteó la pregunta: “¿Tomarán medidas para acabar con el apartheid de género, o serán recordados en la historia por su silencio?”
Desde la llegada de los talibanes al poder, la educación para niñas por encima del sexto grado ha sido prohibida en Afganistán. Esta prohibición forma parte de una política más amplia del régimen para eliminar a las mujeres de la vida pública.
Organizaciones de derechos humanos y organismos internacionales han calificado estas políticas como un “apartheid de género” y han exigido que los talibanes rindan cuentas.
Mientras tanto, algunas entidades internacionales, incluida la Fundación Malala, están trabajando para proporcionar recursos y apoyar programas educativos con el fin de garantizar que las niñas afganas puedan seguir estudiando.

