Una investigación de la POLPRESS revela que decenas de afganos se han vuelto ateos fuera de Afganistán. Algunos de ellos abandonaron la religión hace varios años, y otros tras la llegada al poder de los talibanes y el establecimiento de un régimen fuertemente religioso en el país.
Aún no se conoce con exactitud cuántos afganos han abandonado la religión en diferentes países, pero Polpress estima que al menos 10 de cada 100 refugiados afganos en Suecia son ateos y no aceptan ninguna religión.
Suecia, situada en la península escandinava, es el cuarto país más grande de Europa, donde la mayoría de la población profesa el cristianismo protestante luterano. Este país es conocido por su libertad de expresión y religión, lo cual ha permitido que personas como Salwan Momika y Rasmus Paludan hayan quemado ejemplares del Corán en varias ocasiones. A pesar de las protestas tanto en Suecia como en países islámicos, el gobierno sueco declaró que, debido a la libertad de expresión, no puede prohibir dichas acciones.
La investigación de Polpress muestra que esta libertad ha dado más valor y valentía a quienes antes estaban en una encrucijada entre cambiar o abandonar su fe.
Historias personales
Maryam Gholami, nacida en Mazar-e-Sharif y criada en Irán, afirma no compartir las creencias religiosas de la mayoría de las mujeres afganas. Ahora se considera atea y miembro de la asociación internacional “Ateísmo”. Aunque sus padres y familiares siguen creyendo en el islam, ella se siente orgullosa de ser la primera mujer afgana en hablar abiertamente de su ateísmo. “No creo en ninguna de mis creencias religiosas pasadas. Las contradicciones del Corán son refutadas por la ciencia”, declaró.

Según ella, las acciones y palabras de los líderes religiosos islámicos le han provocado rechazo hacia la religión. Cree que tener una religión no es obligatorio como sus ancestros pensaban, y basa esta opinión en su propia investigación personal.
En años recientes, un estudio del centro de investigación Pew en EE. UU. mostró que el cambio o abandono de religión alcanza sus niveles más altos en Asia Oriental.
Otro refugiado afgano, Muhammad Hussein Husseini, experimentó un cambio de creencias tras dejar su país. En su familia todos se levantaban al alba para rezar y leer el Corán. Dijo a Polpress: “Hay muchas contradicciones en los textos religiosos. Además, no hay pruebas suficientes para la existencia de Dios”.

Husseini pasó por el cristianismo y el budismo antes de abandonar toda religión. Aunque su familia es profundamente religiosa, él cree que su vida tiene sentido sin religión.
Consecuencias sociales y amenazas
El precio de abandonar la fe puede ser alto. Mohsen Ghasemi afirma que su decisión le costó el contacto con su familia. Su hermano lo llamó para amenazarlo de muerte por “deshonrar” a la familia. Mohsen dijo: “Mi tío materno también me amenazó. Cuando la familia se reúne, me miran como a un pecador”.

Desde pequeño, su familia tenía esperanzas religiosas en él. Pero ahora, después de un proceso de reflexión, rechaza una religión que, según él, limita la libertad, discrimina a las mujeres y reprime el pensamiento independiente.
Religión y política
Mustafa Hashemi considera que la religión tiene efectos negativos en la sociedad. Cree que los países islámicos están entre los más atrasados del mundo, con excepciones como Turquía por su separación entre religión y política. Critica el régimen talibán por usar la religión como herramienta de represión.

Correcto e incorrecto
Morteza Hashemi dice que las religiones plantean el mundo en términos de blanco y negro, correcto o incorrecto, sin espacio para tonos intermedios. Fue al salir de Irán y conocer nuevas perspectivas que comprendió que el mundo es más bien “gris”.

Muchos de sus amigos ya no creen en la religión con la que crecieron, especialmente los que provienen de países islámicos como Irán o Afganistán.
Silencio por miedo
Muchos afganos ateos no se atreven a expresar su visión por miedo a musulmanes radicales residentes en Europa. En reuniones privadas, algunos han confesado haber dejado el islam por culpa de la actuación de los talibanes.
El régimen talibán ha impuesto severas restricciones, especialmente a las mujeres y minorías religiosas. Desde su regreso al poder hace más de tres años, han ejecutado y azotado a miles de personas públicamente.
Según observaciones, el número de musulmanes que se han vuelto ateos o cristianos en Occidente supera al de occidentales que se han convertido al islam. El terrorismo y la violencia del Talibán y el Estado Islámico han contribuido a esta tendencia.
Cambios sociales
“Leila” (seudónimo) cree que los líderes afganos deben aceptar que la sociedad está cambiando y no se rige por creencias del pasado. Insta a los religiosos a dialogar con los jóvenes y respetar su deseo de abandonar la religión. Opina que en lugar de prometer el paraíso en el más allá, los líderes religiosos deberían hacer la vida digna en el presente.
Críticos abiertos
Mehdi Alizadeh es un crítico abierto del islam en redes sociales como TikTok. Fue criado en una familia religiosa, pero hoy comparte ideas ateas en línea. Aunque fue rechazado por su familia, se siente satisfecho por haber seguido su convicción.

Castigos legales
Muchos países islámicos, como Afganistán e Irán, consideran el ateísmo un crimen bajo la figura de apostasía. Se imponen castigos severos, argumentando que el ateísmo amenaza la seguridad nacional.
La mayor comunidad atea afgana
Según Polpress, la comunidad más grande de afganos ateos se encuentra entre los migrantes y refugiados. La falta de datos dentro de Afganistán dificulta una medición precisa.
Mohsen Tattoo, refugiado en Suecia, confirma que conoce a varios afganos ateos que temen hablar en público. Él dejó de participar en celebraciones religiosas después de abandonar el islam, pues considera que las prácticas rituales marcan la frontera entre religión y ateísmo.
Dijo: “Después de investigar, entendí que ninguna religión responde a mis preguntas. El islam me privaba del derecho a elegir libremente. Aunque esta decisión me causó conflictos familiares, acepté el precio por ser fiel a mí mismo”.
Libertad de conciencia
Aref Yousofi ve el abandono de la religión como una forma de liberar su conciencia. Cree que los castigos religiosos son incompatibles con los valores humanos modernos.

Cambio irreversible
“Ahmad” (seudónimo) opina que el crecimiento del ateísmo entre los afganos migrantes es innegable. Cree que ignorar este fenómeno generará descontento social. Propone organizar seminarios donde creyentes y ateos puedan debatir libremente sus ideas.
Ahmad advierte que el cambio de fe debe ser un proceso consciente, ya que hacerlo por ira o desesperación puede poner en riesgo la vida del individuo.

