Polpress – El movimiento de protesta “Sábados de Color Lila” ha emitido un comunicado en el que afirma que la vida de Qadriya, una prisionera de los talibanes recientemente liberada a petición de su padre, está en peligro por parte de su propia familia.

Este movimiento, el sábado 7 de abril, lanzó un llamado bajo el lema “Qadriya no es una criminal, es una víctima”, solicitando a todas las organizaciones internacionales que actúen de forma urgente e inmediata para salvarla.
Según los testimonios de Qadriya y del movimiento, su propio padre había pedido a los talibanes que la apedrearan.
Los miembros del movimiento han solicitado a la oficina de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán (UNAMA), al Consejo de Derechos Humanos de la ONU y a Amnistía Internacional que intervengan y faciliten el traslado de Qadriya a un país seguro.
Asimismo, el movimiento ha instado a los gobiernos comprometidos con los derechos humanos, a los activistas sociales y a las conciencias despiertas del mundo a ejercer presión sobre los talibanes para salvar la vida de Qadriya.
Estas preocupaciones surgen luego de que Qadriya publicara recientemente un mensaje de voz en el que afirmaba que los talibanes pretendían devolverla a la casa de su padre, y que existía la posibilidad de que este la matara.
